Derecho Romano: 18. Proceso de Cicerón contra el pretor Cayo Verres o Cayo Licinio Verres Destacado

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Político romano, conocido por su tiránico gobierno en Sicilia. Verres fue elegido cuestor con Cneo Cornelio Dolabela  de la provincia de Asia. Entre los dos robaron las riquezas y bienes de la provincia que juraron proteger y fueron llamados a Roma para enfrentar un juicio por malversación. Verres testificó contra Dolabela y éste fue condenado, mientras Verres fue perdonado a pesar de su evidente culpabilidad. Posteriormente se le abrió un nuevo proceso iniciado por Cicerón. 

Posteriormente, mediante sobornos, Verres fue nombrado pretor y en esa condición abusó de su autoridad, introduciéndose en las competencias de otros colegas magistrados sobre las que no tenía poder oficial. De esta forma, obtuvo el gobierno pretoriano de la isla de Sicilia, una de las mayores productoras de trigo y  proveedora de Roma.
 
Se dice que los sicilianos fueron felices hasta que llegó Verres; bajo su gobierno Sicilia experimentó miseria y desamparo.
 
Durante el mandato de Verres:
 
(i)                   Fueron saqueados los templos y las casas de los terratenientes ricos;
(ii)                 Fueron robadas todas las obras de arte de los ricos sicilianos, por las que el pretor sentía debilidad;
(iii)                Fueron  usados los dineros que la isla tenía como reserva para emergencias;
(iv)               Fueron apresados  los esclavos de los terratenientes ricos  para acusarlos de hacer parte de la revuelta liderada por el gladiador Espartaco. A los esclavos los condenaba  a muerte por crucifixión y, a sus propietarios  -terratenientes ricos- les decía que si pagaban un soborno, les liberaba los esclavos; pero aquellos terratenientes  que no pagaban el soborno los acusaba de hacer parte de la revuelta liderada por Espartaco, ordenando detenerlos para ponerlos posteriormente presos. Los terratenientes que imploraban salir de las prisiones debían pagar el soborno.
 
En el año 70 a. de C., -a petición de los sicilianos-, Marco Tulio Cicerón lo procesó por todas las atrocidades cometidas en la isla. Verres contrató como su defensor, al mejor abogado de la época: Quinto Hortensio Hórtalo[1].  El jurado estaba conformado por senadores, algunos muy amigos de Verres y aliados de Hortensio gracias al dinero que el abogado les pagaba. 
 
Quinto Hortensio Hórtalo. speakandspan.com
 
Pero afortunadamente para la credibilidad de la justicia en ese momento y frente a ese juicio, el presidente del Tribunal era el pretor urbanus Manio Acilio Glabrión, hombre reconocido por su gran honradez e incuestionable imparcialidad que estaba rodeado  de asesores inmunes al soborno.
 
Verres y su abogado trataron por todos los medios de dilatar el juicio hasta lograr la llegada del año 69 a. de C., cuando el presidente del tribunal, Manio Acilio Glabrión, debía entregar el cargo al amigo de Verres, Quinto Cecilio Metelo Caprario Crético.
 
Lo intentó dos veces: (i) la primera vez, alegando que antes de su proceso, debía resolverse el que se adelantaba contra el gobernador Bitinia; intento que fracasó; (ii) la segunda vez, alegó el abogado Hortensio que el juicio contra su cliente debía resolverse después de unas fiestas que tendrían lugar en Roma y que el tiempo para resolver que tendría el presidente del Tribunal era muy corto, siendo mejor esperar que el asunto lo resolviera el presidente entrante y no el saliente.
 
Cicerón, detectando la astucia de la defensa del pretor, rápidamente y al terminar las fiestas –en el mes de agosto del año 70 a, de C.- abrió el caso contra Verres aportando nuevas y decisivas pruebas; de igual forma, llamó a testificar rápidamente a varias personas impidiendo de esta manera que se venciera el periodo del Honorable Juez Glabrión.
 
 
Marco Tulio Cicerón. speakandspam.com
 
 
Cicerón frenó la argucia del abogado Hortensio de dilatar el juicio contra Verres impidiendo de esa forma que fuera el nuevo presidente del tribunal quien adelantara la investigación y fallara el caso, pues se estaba planeando  cambiar el formato del juicio para beneficiar específicamente al pretor Cayo Verres.
 
La argumentación de Cicerón –quien abrió el juicio-  fue corta, pero contundente. Cicerón  logró que el tiempo -siendo poco-, fuera suficiente para condenar al pretor. Este juicio le trajo gran reputación y respeto a Cicerón.
 
Dice la historia que la acusación esgrimida por Marco Tulio Cicerón fue tan clara y concluyente que Hortensio –acostumbrado a ganar los litigios- no musitó palabra y le recomendó a su cliente exiliarse de Roma. Y, así fue, antes de que los romanos conocieran la condena contra Cayo Verres, éste iba camino a Massilia, la actual Marsella.
 
 
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[1] QUINTO HORTENSIO HORTALO: Con diecinueve años pronunció su primer discurso ante un tribunal, impresionando a todos con su estilo, entre ellos los cónsules. La defensa victoriosa de Nicomedes de Bitinia, al que su hermano le había arrebatado el trono, le dio gran reputación –Nicomedes fue restituido, gracias a la defensa de Hortensio-. Sus dotes de orador lo hicieron famoso y los pretores que se veían envueltos en procesos por mala administración lo contrataban porque además garantizaba resultados. Pero, Cicerón lo acusó de usar el dinero de sus clientes para sobornar a los jueces que con el tiempo no fueron como en un principio intachables. Fue en el juicio de Verres que llegó su mala hora, pues Cicerón pasó a ser el gran abogado, dejando a Hortensio en un segundo lugar.
 
 
 
 
 
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