Viejos Conceptos Actuales: 3. Sesenta años después sigue vigente el pensamiento de Gaitán Destacado

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Sesenta años después de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, 9 de abril de 1948, su pensamiento sigue tan vigente como entonces.

Los cambios estructurales en el orden económico y social ocurridos a finales del siglo XIX y principios del XX, expusieron soluciones a los problemas por los que atravesaba la sociedad de ese entonces. Así mismo se manifestaba la urgencia por cambiar las estructuras de gobierno, de ampliar el sentido de democracia y de libertad.
 
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Gaitán, un joven colombiano como tantos, perspicaz, estudioso, inteligente, de origen humilde, inspirado, entre otros, en acontecimientos como la revolución soviética, pudo tener un amplio punto de vista con el cual se enriqueció intelec­tualmente, además de los propios aportes y experiencias nacionales. De ello dio muestra su tesis de grado de 1924, Las ideas socialistas en Colombia. Dado que estaba decidido a realizar su objetivo de velar por los más necesitados de la so­ciedad, su relación con el pueblo fue tan profunda que se caracterizó por no hacer parte del fenómeno sino ser el fenómeno. De ahí su frase conocida: “yo no soy un hombre. Soy un pueblo”.
 
“Así, las ideas de Gaitán no fueron las mismas al principio que al final. Se destacó por su talento para compenetrarse como orador con su auditorio, siendo el elemento credibilidad el que aparecía apenas Gaitán ocupaba una tribuna. Sus discursos eran confusos debido al barroquismo literario y a su manía de hacer creer que sus conocimientos eran más extensos y profundos de lo que eran real­ mente, pero estaban dotados de una lumbre avasalladora, algo así como un res­plandor de ideas oscuras[1].
 
Las ideas–fuerza de Jorge Eliécer Gaitán, tal como las han analizado los autores, se pueden resumir en cuatro postulados: El pueblo es superior a sus diri­gentes, el país nacional vs. el país político, la lucha contra la oligarquía y por la restauración moral y democrática de la república.
 
Estos cuatro enunciados, en concepto de analistas políticos, están más vigen­tes hoy que en el mismo momento en que fueron proclamados.
 
El pueblo es superior a sus dirigentes. Para Gaitán, “el dirigente de los gran­des movimientos populares, es aquel que posee una sensibilidad, una capacidad plástica para captar y resumir en un momento dado, el impulso que labora en el agitado sub-fondo del alma colectiva”[2].
 
El país nacional vs. el país político[3]. Según Gaitán, el país nacional estaba representado por aquellos que estaban movidos por afanes concretos, como el crecimiento de la riqueza en general, el ensanche de la educación y la salud, la promoción de la mujer, la independencia verdadera de la república y la redis­tribución del ingreso. En contraposición, el país político, era aquel que estaba representado por lo que Gaitán denominaba la “mecánica política”, es decir, las convenciones, la formación de listas electorales, la distribución de los ministerios y presupuestos, el halago de los contratos, que en suma constituye la parte sensual del gobierno. Para este dirigente, en él estaba representado el país nacional.
 
La lucha contra la oligarquía. Esta última expresada por el caudillo como “la concentración del poder total en un pequeño grupo que labora para su propio interés a espaldas del resto de la comunidad”. La dividió en tres estructuras[4]: en la cúspide los dirigentes, que a su vez se dividen en los que no quieren sino el domi­nio, el imperio, para que sin ellos no pueda moverse nada en la vida nacional y, en otros que aspiran a que la riqueza, los contratos, la alta especulación, queden en su grupo. La segunda estructura es la intermediaria, integrada por aquellos que hacen parte del engranaje y que dependen de las decisiones de primera estructura, pero se benefician igualmente de ella. Y la tercera estructura está constituida por los tentáculos, los brazos que van a todos los lugares, barrios, comités municipales, convenciones, en suma, están encargados del tinglado electoral, a cambio de lo cual reciben algunas prebendas.
 
“Uno de los mayores aciertos de Gaitán fue haberla ligado al imperialismo. En la oligarquía vio a los grupos monopolistas, pero no con vida propia en los países subdesarrollados, sino vinculándolos a las oligarquías externas. Estas ac­túan sobre los Estados en vía de desarrollo, dándoles orientación económica y/o tecnológica, pero con un trasfondo de dependencia, por parte de los estados vul­nerables. De esta forma Gaitán se anticipó a nuestra época. Pues son las empresas trasnacionales de hoy las que mejor ilustran los nexos entre los grupos plutocrá­ticos internos y estos monopolios”[5].
 
Por la restauración moral y democrática de la república. “El maridaje entre los negocios y la política era una fuente de corrupción. El soborno y el peculado estaban a la orden del día. Los caciques electorales eran los más habilidosos en el fraude y la compra de votos. La observación de estas realidades y los escándalos protagonizados por las Administraciones de turno, llevaron a Gaitán a luchar por la restauración moral a la restauración de la democracia. Solo la presencia activa de las mayorías, con el consiguiente reacondicionamiento de la Nación y de las instituciones, podría traer la salud colectiva”[6].
 
 
 
BIBLIOGRAFÍA
 
Las ideas liberales en Colombia 1849-1959. Autor Gerardo Molina. Editorial Universidad Libre de Colombia. 2006.
 
Jorge Eliécer Gaitán y la Violencia Social y Política. Autor Horacio Gómez Aristizábal. Editorial Universidad del Quindío. 1998.
 
GAITAN autobiografía de un pueblo. Autor Alberto Zalamea. Editorial Zalamea Fajardo. 1999.
 
 
___________________________________________________________________________________________________________________________
[1] Las ideas liberales en Colombia 1849-1959. Autor Gerardo Molina. Editorial Universidad Libre de Colombia. 2006. Pág. 671.
[2] Los mejores discursos de Gaitán, edición hecha por Jorge Villaveces, Bogotá, 1958, pág. 393
[3] Op.cit., Pág.423.
[4] Op.cit., Pág. 424
[5] Las ideas liberales en Colombia 1849-1959. Autor Gerardo Molina. Editorial Universidad Libre de Colombia. 2006. Pág. 675.
[6] Op.cit., Pág.676
Modificado por última vez en Lunes, 11 Agosto 2014 14:26
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