Frase: “Intus Neron, foris Cato”. Destacado

08 Abr 2015
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Catón destinó el botín conseguido en su campaña en Hispania al erario público sin quedarse nada. En la imagen el templo de Saturno, Sede del Tesoro en el Foro de Roma. Imagen de la National Geographic. Catón destinó el botín conseguido en su campaña en Hispania al erario público sin quedarse nada. En la imagen el templo de Saturno, Sede del Tesoro en el Foro de Roma. Imagen de la National Geographic. Imagen de la National Geographic

“Por dentro un Nerón, por fuera un Catón”

 

Expresión que nos invita a reflexionar sobre el contraste innegable que cohabita en la personalidad de algunos seres humanos que predican hacia afuera todo tipo de virtudes, mientras en  su interior, carecen de ellas. Coloquialmente diríamos “Dime de qué presumes y te diré de qué careces” por aquello de que “El que reza y peca, empata”.

 
Nerón y Catón, dos personajes de la historia universal. Por un lado, Nerón, emperador romano investido de inmenso poder, pero uno de los más caóticos, impredecibles, caprichosos, autoritarios, compulsivos, corruptos  y obsesivos de la historia del Imperio Romano y, Marco Porcio Catón o “Catón el Viejo” o el “Cauto Catón” o el “Censor severo”, censor durante el Imperio, funcionario muy admirado por su moral estricta e intachable.
 
 Catón, desde su cargo de censor[1],  luchó por la restauración de los valores y costumbres éticas y morales de sus antepasados.  Se ganó el respeto de los romanos y un lugar privilegiado en la historia como hombre de moral escrupulosa y honrada porque sin dudarlo, reprendía a quienes veía abusar de los dineros del erario público y el mismo, jamás tocó una moneda que perteneciera a la República. El Diccionario de la Real Academia Española define la palabra catón como “censor severo”.
 
Según el historiador Plutarco, los romanos que eran reconvenidos por alguna razón, respondían a las acusaciones argumentando en su defensa, no ser perfectos o lo que era igual “no ser catones”.
 
Catón subsistió, asumiendo un estilo de vida frugal y austero. Fue cuestor, senador, gobernador en la isla de Cerdeña, famoso orador, cónsul, militar y censor; éste último considerado uno de los más prestigiosos cargos que pudiera tener un romano en épocas de la República.
 
 
Catón en el Senado de Roma, pronunciando uno de sus discursos contra el creciente poder de Cartago. Imagen de National Geographic
 
El censor en Roma era el encargado de elaborar el censo de los ciudadanos romanos, determinando quienes podían tener o no, la calidad de tales; y, de éstos, quienes podían -por sus valores morales y éticos- obtener la calidad de senadores o caballeros. De esta forma, los censores llegaron a ser una especie de policía moral, muy respetada por los ciudadanos.
 
El “Cauto Catón” desde todos los cargos que desempeñó, trató de imponer la auténtica moral romana. Rechazó la moral de los griegos tan ligera para su gusto;  lanzó resonantes acusaciones contra personajes de la élite romana por casos de corrupción; incrementó los impuestos a los artículos de lujo; frecuentó el Foro para defender en ese recinto sus creencias severas acerca de la necesidad de recuperar la moral y la ética de los antepasados romanos. Las frases usadas por Catón en el Foro se coleccionaron por los historiadores bajo el nombre de “Dichos de Catón”.
 
Tras su muerte, muchos lo elogiaron y respetaron: Cicerón, escribió un manifiesto alabando sus virtudes; Plutarco escribió sobre su vida; Lucano lo convirtió en héroe en el libro IX de su epopeya inacabada “La Farsalia”; Dante Alighieri lo representó en su obra la Divina Comedia, bajo el personaje de guardián de las aguas cercanas a la isla del Purgatorio. Hasta en las afueras del cementerio de Arlington, en Washington D.C. (Estados Unidos) aparece esculpida una frase de Lucano en homenaje a Catón: ‹‹Victrix causa diis placuit sed victa Catoni›› “La causa de los vencedores plugo [deleitó] a los dioses, pero la de los vencidos a Catón”.
 
 
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[1] El Censor era uno de los magistrados colegiados de la antigua República romana, tratándose de una magistratura colegiada formada por dos censores, que eran elegidos cada cinco años por los comitia centuriata presididos por uno de los cónsules. El cargo, denominado censura, era responsable de la realización del censo, la supervisión de la moralidad pública, y de ciertos aspectos de las finanzas públicas.
Modificado por última vez en Lunes, 04 Mayo 2015 12:26
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