Veritas nimiun altercando amittitur. La verdad se pierde o se aleja, cuando se discute demasiado Destacado

29 May 2015
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Veritas nimiun altercando amittitur. La verdad se pierde o se aleja, cuando se discute demasiado Imagen de la National Geographic
Proverbio latino cuyo significado se reduce a decir: “En presencia de altercados excesivos se pierde la verdad” o  “En las disputas dilatadas los hombres se olvidan de sí mismos y hasta del objeto en cuestión”  o “Con muchas porfías y disputas se escapa la verdad”.
 
 
La frase se le adjudica a Publio Mimo, escritor latino de “Sentencias Morales” de la antigua Roma. En el libro “PHILOSOPHIA MORAL PARA LA JUVENTUD ESPAÑOLA” compuesta por el Doctor Andrés Piquer, se representa la alocución latina mediante ejemplo en los siguientes términos:
 
En el juego se está experimentando claramente el apetito que todos los hombres tienen de la superioridad, porque dado que haya algunos que no jueguen por el interés, ninguno hay que puesto á jugar no  tenga gana de vencer. Conozco algunos que si les dicen lo que han de jugar se enfadan aunque sean poco diestros, y esto sucede porque el darles lecciones, tácitamente es darles en rostro la inferioridad que tienen á los demás concurrentes, y dado que ganen, quieren que el triunfo sea obra suya y no agena, porque así la superioridad en la industria no se reconozca en los demás sino en ellos mismos. Esto que se observa en el juego está sucediendo cada día en las disputas de las Escuelas. En la juventud está este apetito en gran manera levantado: ponénse dos jóvenes á disputar, meténlo todo a bulla, empieza en cada uno de ellos á excitarse la gana de vencer, y de lo que menos entónces  ya se trata es de averiguar la verdad, y todo el empeño consiste en quien ha de quedar superior al otro “Nimium altercado veritas amittitur” decía Publio Mimo (a); quiere decir: que con muchas porfias y disputas se escapa la verdad; y decían bien, porque fácil es el observar no solo en los hombres de letras, sino en toda suerte de personas, que en empeñándose mucho en una disputa, ya no se trata de quien tiene razón, sino de quien ha de quedar superior al otro. Este apetito de la superioridad es el que hace que gustemos muchos de las sumisiones y rendimientos, que los demás practican ácia nosotros, porque hallamos gusto en reconocernos superiores de ellos, y cualquiera puede conocer que sentimos cierta especie de repugnancia en estar sujetos á nuestros legítimos Superiores, y deseamos con ansia cernos libres de ellos, La experiencia muestra que los Discipulos no se sujetan á sus Maestros sino con trabajo, y lo que es mas los hijos en creciendo en edad sienten la sujeción que han de tener de sus padres, y apénas hay suerte ninguna de gentes que estén bien halladas con la subordinación, si el apetito, que tienen por el interés, por la conveniencia, ó por otras cosas de esta naturaleza no supera la fuerza del apetito de la superioridad”. 
La Voz del Derecho

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