REFLEXIONES: Máximas de San Ivo. Patrono de los abogados. Sus vecinos le compusieron un epitafio que dice: “Era abogado y no era ladrón. Santo Dios ¡qué admiración! Destacado

22 Mar 2016
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REFLEXIONES: Máximas de San Ivo. Patrono de los abogados. Sus vecinos le compusieron un epitafio que dice: “Era abogado y no era ladrón. Santo Dios ¡qué admiración! imagen de: lavozdelderecho.com
1. “No aceptar nunca causas injustas, dado que son peligrosas para la conciencia y la dignidad propias”.
2. “No defender causa alguna con medios ilícitos”.
3. “No cargar sobre el cliente expensas inútiles; de lo contrario, deberás reembolsarle”.
4. ”Defiende la causa de tu cliente con el mismo calor que si lo fuera tuya propia”.
5. “Estudia concienzudamente las piezas de los autos con el fin de sacarles los argumentos útiles a la defensa de la causa”.
6. “El retraso o la negligencia pueden comprometer los intereses del cliente; de ahí, que debe éste ser indemnizado de los perjuicios resultantes, si no se quiere contravenir la justicia”.
7. “Ha de implorar el abogado la ayuda divina para defender las causas porque Dios es el primer amparo de la Justicia”.
8. “No es digno de elogio el abogado que se empeña en la defensa de causas superiores a su talento, a sus fuerzas y al tiempo de que dispone, a fin de aparejarse para defenderlas concienzudamente”.
9. “Ha de tener siempre muy presentes el abogado la justicia y la honradez y guardarlas como la pupila de los ojos”.
10. “El abogado que por su propio descuido pierde la causa, queda en deuda con su cliente y debe resarcirle todos los daños que le ha ocasionado”.
11. “En su informe debe el abogado ser veraz, sincero, respetuoso y razonador”.
12. “Por último, las virtudes propias de un abogado han de ser la competencia, el estudio, la verdad, la fidelidad y la justicia”.
 
 
San Ivo: abogado santo que muchos juristas adoptaron como su Patrono. Nació en la provincia de Bretaña en Francia. Estudió en la Universidad de París y obtuvo un doctorado como abogado. Luchó por los necesitados. Al regresar a Bretaña después de sus estudios de derecho, fue nombrado juez del tribunal y en ese cargo protegió a los huérfanos y más pobres. Practicó su cargo desde la imparcialidad y bondad y por eso, pese a imponer castigos era muy respetado. 
 
Visitaba cárceles y defendía a quienes no podían pagar por los servicios de un abogado. En su condición de juez jamás aceptó un regalo de alguno de los interesados en el litigio y en desarrollo del pleito invitaba a las partes a dialogar y solucionar la controversia amigablemente.
 
Después de ejercer como juez, fue ordenado como sacerdote y en esa condición dedicó los últimos 15 años de su vida a conseguir donaciones para construir un hospital para enfermos. El 19 de mayo de 1303, pese a no poderse sostener en pie,  celebró la Santa Misa sostenido por colaboradores de su Iglesia, posteriormente se recostó y pidió que le administrarán la Unción de los enfermos muriendo plácidamente a la edad de 50 años.
Modificado por última vez en Martes, 22 Marzo 2016 12:29
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