Reflexión (60)

Reflexión

01 Oct 2015
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“Ando buscando con cuidado alguna cosa que yo juzgue ser buena para el uso y no para la ostentación; porque éstas que se miran con cuidado y nos hacen detener mostrándolas los unos a los otros con admiración, aunque en lo exterior tienen resplandor, son en lo interior miserables. Busquemos algo que sea bueno, no en la apariencia, sino sólido y macizo, y en la parte interior hermoso. Alcancémoslo, que no está muy lejos (…) Será, pues, bienaventuranza la vida en lo natural que se conformare con su naturaleza; lo cual no se podrá conseguir si primero no está el ánimo sano y con perpetua posesión de salud. Conviene que sea vehemente, fuerte, gallardo, sufridor, y que sepa ajustarse a los tiempos, siendo circunspecto en sí y en todo lo que le tocare, pero sin demasía. Ha de ser asimismo diligente en todas las cosas que instruye la vida, usando de los bienes de la fortuna sin causar admiración a otros y sin ser esclavo de ella. Y aunque yo no lo añada, sabes tú que a esto se seguirá una perpetua tranquilidad y libertad, dando de mano a las cosas que nos alteran o atemorizan; porque en lugar de los deleites y las demás cosas que en los mismos vicios son pequeñas, frágiles y dañosas, sucederá una grande alegría incontrastable, una paz acompañada de concordia de ánimo y una grandeza adornada de mansedumbre; porque todo lo que es fiereza se origina de enfermedad. (…) Quiero, pues, que llamemos bienaventurado al hombre que no tiene por mal o por bien sino el tener bueno o malo el ánimo, y al que siendo venerador de lo bueno y estando contento con la virtud, no le ensoberbecen ni abaten los bienes de la fortuna, y al que no conoce otro mayor bien que el que se pueda dar a sí mismo, y al que tiene por sumo deleite el desprecio de los deleites. Y si tuvieres gusto de esparcirte más, podrás con entera y libre potestad extender este pensamiento a diferentes haces; porque ¿cuál cosa nos puede impedir el llamar dichoso, libre, levantado, intrépido y firme al ánimo que está exento de temor y deseos, teniendo por sumo bien a la virtud y por solo mal a la culpa? Todo lo demás es una vil canalla, que ni quita ni añade a la vida bienaventurada, yendo y viniendo sin causar al sumo bien aumento ni disminución. Forzoso es que al que está tan bien fundado (quiera o no quiera) se le siga una continua alegría y un supremo gozo venido de lo alto, porque vive contento con sus bienes, sin codiciar cosa fuera de sí. ¿Por qué, pues, no ha de poner en balanza estas cosas con los pequeños, frívolos y poco perseverantes movimientos del cuerpo, siendo cierto que el mismo día que se hallare en deleite se hallará en dolores?”
 
Tomado del libro “TRATADOS MORALES” de Séneca.
 
LUCIO ANNEO SÉNECA (Latín: Lucius Annæus Seneca), llamado Séneca el Joven (Corduba, 4 a. C. – Roma, 65 d. C.), filósofo, político, pensador, orador, intelectual y escritor romano, conocido por sus obras de carácter moralista. Senador reconocido, respetado y muy influyente durante el Imperio Romano. Uno de los más grandes representantes del estoicismo.
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REFLEXIONES DEL PAPA FRANCISCO.

16 Sep 2015
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SOBRE LOS JOVENES: “Los jóvenes son informales y tienen su propio ritmo, a un joven hay que dejarlo crecer, a un joven hay que acompañarlo, no dejarlo solo y saber acompañarlo con prudencia, saber hablar en el momento oportuno, saber escuchar mucho, un joven es inquieto, no quiere que lo molesten y en ese sentido se puede decir que el vestido de primera comunión no les va, en cambio a los otros chicos cuando hacen la primera comunión les gusta el vestido de primera comunión, es una ilusión. Los jóvenes tienen otras ilusiones  que son muchas veces muy buenas, pero hay que respetar porque ellos mismos no se entienden porque están cambiando, están creciendo, están buscando. Al joven hay que dejarlo crecer, acompañarlo, respetarlo y hablarle muy paternalmente”
 
A lo jóvenes es necesario darles “doctrina para la vida y, por lo tanto, tiene que ser de tres lenguajes, con tres idiomas: el idioma de la cabeza, el idioma del corazón y el idioma de las manos. Y que la catequesis entre en esos tres idiomas. Que el joven piense y sepa cuál es la fe, pero que, a la vez, sienta con su corazón lo que es la fe. Y a la vez, haga cosas. Si la catequesis le falta una de las tres lenguas, de los tres idiomas, no va. Los tres lenguajes: pensar lo que se siente y lo que se hace, sentir lo que se piensa y lo que se hace, hacer lo que se siente y lo que se piensa”.
 
 

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INFORME ESPECIAL - ENTREVISTA AL PAPA FRANCISCO POR_ Radio Renascença - 16 SEPTIEMBRE 2015
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SOBRE LOS REFUGIADOS.- “Es la punta de un iceberg. Vemos estos refugiados, esta pobre gente, que escapa de la guerra, que escapa del hambre, pero esa es la punta del iceberg. Pero debajo de eso, está la causa, y la causa es un sistema socioeconómico y malo, injusto, porque dentro de un sistema económico, dentro de todo, dentro del mundo, hablando del problema ecológico, dentro de la sociedad socioeconómica, dentro de la política, el centro siempre tiene que ser la persona. Y el sistema económico dominante hoy día descentró a la persona y al centro está el dios dinero, es el ídolo de moda. O sea, hay estadísticas, yo no me acuerdo bien, pero -esto no es exacto y me puedo equivocar- que el 17% de la población del mundo tiene el 80% de las riquezas. Y esta explotación de las riquezas de los países más pobres en el futuro próximo trae como resultado que todas estas personas ahora quieran venir a Europa…

 
Donde las causas son el hambre, poner fuentes de trabajo, inversiones. Donde la causa es la guerra, buscar la paz, el trabajo por la paz. Hoy día, el mundo está en guerra, está en guerra contra sí mismo, o sea, el mundo está en guerra –como yo digo- guerra por entregas, por pedazos, pero también está en guerra contra la tierra, porque está destruyendo la tierra, o sea nuestra casa común, el ambiente, los glaciales se están disolviendo. En el ártico, el oso blanco se va cada vez más al norte para poder sobrevivir. Y la preocupación por el hombre y su destino parece ignorada… Cómo ve Usted la reacción de Europa, ahora, con tantas tomas de posiciones: unos construyen muros, otros eligen los refugiados según la religión, otros aprovechan la situación para hacer discursos populistas…”.
(…)
“El fenómeno migratorio es una realidad, pero yo quisiera tocar un tema que, sin reprochar a nadie, ¿no?, pero cuando hay un espacio vacío, la gente busca de llenarlo. Si un país no tiene hijos, vienen migrantes a ocupar el lugar. Pienso en el nivel de nacimientos de Italia, Portugal y España. Creo que es casi el 0%. Entonces, si no hay hijos, hay espacios vacíos. O sea, ese no querer tener hijos, que, en parte –es una interpretación mía, no sé si es correcta-, es un poco la cultura del “benessere”, ¿no? Yo he escuchado dentro de mi familia mismo, acá de mis primos italianos, hace años que “no, chicos no, preferimos viajar en las vacaciones o comprar una villa, o esto o aquello”. Y entonces, los ancianos quedan solos. Creo que el gran desafío de Europa es volver a ser la madre Europa…”
 
“Yo lo que pedí fue esto, que cada parroquia, cada instituto religioso, cada monasterio, acoja una familia. Una familia, no una persona. Una familia da más seguridad de contención, un poco para evitar que haya infiltraciones de otro tipo. Cuando hablo de que una parroquia acoja una familia, no digo que vayan a vivir a la canónica, a la casa parroquial, sino que toda la comunidad parroquial vea si hay un lugar, un rincón de un colegio para hacer un “departamentito” o, en el peor de los casos, que alquile un modesto departamento para esa familia, pero que tengan techo, que sean acogidos, y que se los integre dentro de la comunidad. Ya hubo muchas reacciones, muchas, muchas, ¿no? Hay conventos que están casi vacíos”.
 
“Uno de ellos, los jesuitas. Muy bien, los jesuitas. Pero es serio. Es que ahí también hay una tentación del dios dinero. Algunas congregaciones dicen “no, ahora que está el convento vacío, vamos a hacer un hotel, un ‘albergo’, y podemos recibir gente y, bueno, y con eso nos mantenemos o ganamos dinero”. Bueno, si querés hacer eso, pagá los impuestos. Un colegio religioso porque el religioso está exento de impuestos, pero si trabaja como hotel que pague los impuestos como cualquier hijo de vecino. Si no el negocio no es muy sano”.
 
REFIRIÉNDOSE A LOS PAÍSES QUE ESTÁN AYUDANDO A LOS REFUGIADOS: “Los felicito, les agradezco lo que están haciendo y les doy un consejo: el día del Juicio Final, ya sabemos sobre qué vamos a ser juzgados –está escrito en el capítulo 25 de San Mateo-, cuando Jesús les diga: “estuve con hambre, ¿me diste de comer?”. Y ellos van a decir: “sí”. “¿Y cuando estuve sin refugio, como refugiado, me ayudaste?”. “Sí”. Los felicito, van a aprobar el examen. Una cosa quería decirle también. El trabajo con los jóvenes desocupados. Creo que acá es urgente que, sobre todo en las congregaciones religiosas que tienen como carisma la educación, pero también los laicos, los educadores laicos, inventen cursos pequeños, escuelas de emergencia. Entonces, un joven que está desocupado, estudia seis meses cocina, o estudia seis meses para gasista o para calefaccionista o –siempre se rompe un techo- o para pintor. Entonces, siempre con ese oficio tiene la posibilidad encontrar un trabajo, aunque sea parcial, de momento. Hacer lo que nosotros llamamos hacer una “changa”, no sé cómo… (la periodista pregunta: ¿changa?) Changa, sí. Es un trabajo ocasional, ¿eh?, una “changa”, bueno. Y con eso no está del todo desocupado, pero hoy es el día de la, es el momento de la educación de emergencia, que es lo que hizo Don Bosco. Don Bosco, cuando vio la cantidad de chicos que había en la calle, dijo hay que hacer educación, pero mandar los chicos a hacer la media, y la media humanística, no. Oficios. Entonces, preparó carpinteros, plomeros, que los enseñaban a trabajar y ya tenían para ganarse el pan. Y Don Bosco tuvo eso. Y ahora quiero contar una anécdota de Don Bosco. Aquí, en Roma, cerca de Trastevere, donde (la periodista interviene: “era una zona pobre”) Sí, era una zona muy pobre, pero es ahora la zona de moda de los jóvenes para la “movida”, ¿no? Bueno. Don Bosco pasó por ahí, iba en una carroza ahí, un carro, no sé, y le tiraron una pedrada que rompió el vidrio. Hizo detener y dijo: “este es el lugar donde tenemos que fundar”. O sea, frente a una agresión, no lo vivió como agresión. Lo vivió como desafío para ayudar a gente, a chicos, a jóvenes, que solamente sabían agredir. Y hoy día, hay una parroquia salesiana ahí que forma jóvenes y chicos, con sus escuelas, sus cosas. Bueno, esto –vuelvo al tema de los jóvenes, ¿no?- lo importante que es hoy, a los jóvenes que no tienen trabajo, dar educación de emergencia sobre algún oficio para que puedan ganarse la vida”.
 
EL ESTILO DE VIDA OCCIDENTAL.- “Las grandes ciudades americanas, sea de Norteamérica o de Suramérica, existe este mismo problema. No es solamente de Europa. (Interviene la periodista “es llamado primer mundo…”). Sí, grandes ciudades. En Buenos Aires hay un gran sector de la cultura del bienestar, ¿no?, y por eso también hay esos cordones alrededor de las ciudades, “favelas”, todas esas cosas, ¿no? Yo a Europa no le echaría en cara tanto hoy eso, ¿no? Hay que reconocer que Europa tiene una cultura excepcional. Realmente, son siglos de cultura, ¿no? Y eso da también un bienestar intelectual y, yo, en todo caso, lo que yo diría de Europa es su capacidad de retomar un liderazgo en el concierto de las naciones. O sea, que vuelva a ser la Europa que marca rumbos, pues tiene la cultura para hacerlo.
 
LA CORRUPCIÓN.- Lo que dije en Estrasburgo lo pensé mucho antes de decirlo. O sea, que repetiría un poco eso, ¿no? Europa todavía no se murió. Está media abuelita, pero puede volver a ser madre. Y yo tengo confianza en los políticos jóvenes. Los políticos jóvenes hablan otra música. Hay un problema mundial que afecta no solo a Europa, sino a todo el mundo, y es el problema de la corrupción. La corrupción en todos niveles. Eso también indica un bajo nivel moral, ¿no?
 
La gente… está desilusionada. En parte, por la corrupción. En parte, por la ineficacia. En parte, por los compromisos adquiridos previamente. Y, sin embargo, Europa puede, puede e debe -y yo afirmo lo que dije en Estrasburgo-, Europa tiene que tomar su rol, o sea, recuperar su identidad. Es verdad que Europa se equivocó. No se lo echo en cara, lo recuerdo no más. Cuando quiso hablar de su identidad, no quiso reconocer, quizá lo más hondo de su identidad, que es su raíz cristiana, ¿no? Ahí se equivocó. Bueno, pero todos en la vida nos equivocamos. Está a tiempo de volver a su…
 
LA INDIVIDUALIDAD.- “…sin la generosidad de dar. O sea, es exigir mis derechos y no mis deberes hacia la sociedad, ¿no es cierto? Creo que derechos y deberes van juntos, ¿no? Además, eso crea la educación del espejo, porque la educación del espejo es narcisismo y hoy estamos en una civilización narcisista” que se vence “Con la educación. Por ejemplo, derechos y deberes. Con la educación a los riesgos razonables. Buscando metas, avanzando, pero no quedándose quieto o mirándose en el espejo, ¿no? Nos va a pasar lo que le pasó a Narciso, que de tanto mirarse en el agua tan lindo, tan lindo, blup, se ahogó”.
 
SOBRE LA IGLESIA Y LA NECESIDAD DE ESTAR ABIERTA A LOS FIELES: Entre una iglesia enferma y una iglesia accidentada, Francisco prefiere la accidentada ¿por qué? “Es una imagen de vida. Si uno tiene en su casa una pieza, una habitación cerrada mucho tiempo, la humedad, la “muffa”, el mal olor. Si una iglesia, una parroquia, una diócesis, un instituto, vive encerrado en sí mismo, se enferma. Le pasa lo mismo que a la habitación cerrada. Y tenemos es una Iglesia raquítica, con normas fijas, sin creatividad, segura, más que segura, no, asegurada, con una compañía de seguros, pero no segura. En cambio, si uno sale –una iglesia, una parroquia- sale hacia afuera a evangelizar, le puede pasar lo mismo que le pasa a cualquier persona que sale a la calle: tener un accidente. Entonces, entre una Iglesia enferma y una Iglesia accidentada, prefiero la accidentada porque, por lo menos, salió. Y ahí –quiero repetir una cosa que dije otra vez en otra ocasión-: en la Biblia, en el Apocalipsis, hay una cosa linda de Jesús –creo que en el capítulo segundo, al final del primero, o segundo- donde le está hablando a una Iglesia y le dice: “estoy a la puerta y llamo”. Está golpeando Jesús. “Si me abres, entro y voy a cenar contigo”. Pero yo me pregunto: “¿cuántas veces, en la Iglesia, Jesús golpea a la puerta, pero desde adentro para que lo dejemos salir a anunciar el Reino”. A veces, nos apropiamos para nosotros de Jesús y nos olvidamos que una Iglesia que no es una Iglesia en salida, una Iglesia que no sale, tiene a Jesús preso, aprisionado.
 
QUÉ ESPERA EL PAPA FRANCISCO DEL JUBILEO DE LA MISERICORDIA[1].- “En que vengan todos. Que vengan y sientan el amor, el perdón de Dios. Yo conocí, en Buenos Aires, un fraile capuchino –un poco menor que yo- que es un gran confesor. Siempre tiene una fila, mucha gente, sí, más gente, todo el día confesando. Y él es un gran perdonador. Y perdona, pero, a veces, le agarran escrúpulos de haber perdonado mucho. Y entonces, una vez charlando, me dice: “a veces, tengo esos escrúpulos”. Y yo le pregunté: “¿y qué hacés cuando tenés esos escrúpulos?” - “y voy delante del sagrario, lo miro al Señor, y le digo: Señor, perdóname, hoy he perdonado mucho, pero que quede claro, ¿eh?, que la culpa la tenés vos porque me diste el mal ejemplo”.
 
“Yo pido que recen mucho. El Sínodo, ustedes ya, los periodistas, conocen el Instrumentum Laboris. Se va a hablar de eso. De lo que está ahí, se va a hablar. Son tres semanas, un tema, un capítulo, para cada semana. Y se esperan muchas cosas. Porque, evidentemente, la familia está en crisis. Los jóvenes no se casan. No se casan. O con esta cultura del provisorio, “bueno, convivencia, o me caso, mientras dura el amor, después, chao”.
 
SOBRE LA FAMA QUE LE HA TRAIDO SU PROPIA VIDA.- “No perdí la paz. Es un regalo… la paz es un regalo de Dios. Es un regalo que Dios me dio, algo que yo ni imaginaba, por mi edad, por todo eso. Más aún, había calculado la vuelta, pensando en ningún Papa va a asumir en Semana Santa. Entonces, si tardamos en elegirlo, adelantará la función al sábado antes del Domingo de Ramos. Y saqué boleto para volver, de manera que el Domingo de Ramos pudiera celebrar la Misa y dejé preparado sobre mi escritorio la Homilía. Ha sido una cosa que no esperaba y, ya en diciembre, dejaba el cargo al que iba a ser nombrado sucesor. Así que…no perdí la paz. No perdí la paz”.
 
“Yo muchas veces me pregunto cómo será mi cruz, cómo es mi cruz. Porque las cruces existen. No se ven pero están. Y Jesús también en un momento era muy popular y después terminó como terminó, ¿no? O sea, ninguno tiene comprada la felicidad mundana. Yo lo único que pido, que me conserve la paz del corazón y que me conserve en su Gracia, porque hasta el último momento uno es pecador y puede renegar de su Gracia. Me consuela una cosa, que San Pedro cometió un pecado muy grave –renegar a Jesús-. Después de eso lo hicieron Papa. Si con ese pecado lo hicieron Papa, con todos los que yo tengo, me consuelo, bueno, el Señor me cuidará como lo cuidó a Pedro. Pero Pedro murió crucificado, así que no sé cómo terminaré yo. Que decida Él. Mientras me de la paz, que haga lo que quiera”.
 
SOBRE LA FRECUENCIA DE LA CONFESIÓN: “Cada quince días, veinte días. Me confieso con un Padre Franciscano, Padre Blanco, que tiene la bondad de venir acá, a confesarme. Y sí, nunca tuve que llamar una ambulancia que lo llevara de vuelta, asustado de mis pecados”.
 
DONDE LE GUSTARÍA MORIR: Donde Dios quiera. En serio, no… donde Dios quiera y…por favor, le pido que recen por mí. Que Dios los bendiga y la Virgen de Fátima los cuide.
 
SOBRE LA ETERNIDAD.- “Cuando era más joven, la imaginaba muy aburrida. (Ríe) Ahora pienso que es un Misterio de encuentro. Es casi inimaginable, pero debe ser algo muy lindo, muy hermoso, encontrarse con el Señor”

Algunas de las respuestas que el Santo Padre le concedió en entrevista a la periodista Aura Miguel de la emisora portuguesa “Radio Renascenca”. .

 

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[1] El Jubileo de la Misericordia es un jubileo que se celebrara durante el Año Santo Extraordinario que comenzará el 8 de diciembre de 2015 y concluirá el 20 de noviembre de 2016, para celebrar el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, profundizar en su implantación y situar en un lugar central la Divina Misericordia, con el fortalecimiento de la confesión.1
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"Tenía la falsa idea de que, si había que resumir Guerra y paz en una frase, se podía decir de ella que era un gran mural épico sobre la manera como el pueblo ruso rechazó los empeños imperialistas de Napoleón Bonaparte, “el enemigo de la humanidad”, y defendió su soberanía; es decir, una gran novela nacionalista y militar, de exaltación de la guerra, la tradición y las supuestas virtudes castrenses del pueblo ruso.
 
Compruebo ahora, en esta segunda lectura, que estaba equivocado. Que, lejos de presentar la guerra como una virtuosa experiencia donde se forja el ánimo, la personalidad y la grandeza de un país, la novela la expone en todo su horror, mostrando, en cada una de las batallas —y acaso, sobre todo, en la alucinante descripción de la victoria de Napoleón en Austerlitz—, la monstruosa sangría que acarrea y las infinitas penurias e injusticias que golpean a los hombres comunes y corrientes que constituyen la inmensa mayoría de sus víctimas; y la estupidez macabra y criminal de quienes desatan esos cataclismos, hablando del honor, del patriotismo y de valores cívicos y marciales, palabras cuyo vacío y nimiedad se hacen patentes apenas estallan los cañones. La novela de Tolstói tiene mucho más que ver con la paz que con la guerra y el amor a la historia y a la cultura rusa que sin duda la impregna no exalta para nada el ruido y la furia de las matanzas sino esa intensa vida interior, de reflexión, dudas, búsqueda de la verdad y empeño de hacer el bien a los demás que encarna el pasivo y benigno Pierre Bezújov, el héroe de la novela.
 
(...)
 
La filosofía, la religión, la búsqueda de una verdad que permita distinguir nítidamente el bien del mal y obrar en consecuencia es preocupación central de los principales personajes… 
 
…como el general Kutúzov, personaje deslumbrante, quien, pese a haberse pasado la vida combatiendo —todavía luce la cicatriz que le dejó la bala de los turcos que le atravesó la cara— es un hombre eminentemente moral, desprovisto de odios, que, se diría, hace la guerra porque no tiene más remedio y alguien tiene que hacerla, pero preferiría dedicar su tiempo a quehaceres más intelectuales y espirituales.
 
(…)
 
Aunque, “hablando en frío”, las cosas que ocurren en Guerra y paz son terribles, dudo que alguien salga entristecido o pesimista luego de leerla. Por el contrario, la novela nos deja la sensación de que, pese a todo lo malo que hay en la vida, y a la abundancia de canallas y gentes viles que se salen con la suya, hechas las sumas y las restas, los buenos son más numerosos que los malvados, las ocasiones de goce y de serenidad mayores que las de amargura y odio y que, aunque no siempre sea evidente, la humanidad va dejando atrás, poco a poco, lo peor que ella arrastra, es decir, de una manera a menudo invisible, va mejorando y redimiéndose."
 
 
Apartes del artículo escrito el 23 de agosto de 2015, por el Premio Nobel de la Literatura Mario Vargas Llosa, para Ediciones EL PAÍS. Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2015. Lea el artículo completo en este link: http://elpais.com/elpais/2015/08/20/opinion/1440080235_385542.html
 
 
 
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Reflexión

19 Ago 2015
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Escrito por
BIOGRAFIA DE CONFUCIO.- “Cualquier tentativa seria de escribir una biografía verídica del mayor sabio de China, está condenada al fracaso. Pero, ¿acaso el propio Confucio no se tomó la molestia de redactar, de manera lapidaria, una suerte de autobiografía espiritual en seis frases, en la que cada una de ellas se corresponde rigurosamente con una etapa determinada de su evolución? (…). El pasaje (autobiográfico) ha sido traducido así por el jesuita S. Couvreur:
 
“A los quince años, me aplicaba al estudio de la sabiduría. A los treinta, marchaba con paso firme por el camino de la virtud. A los cuarenta, tenía la inteligencia perfectamente aclarada. A los cincuenta, conocía las leyes de la Providencia. A los sesenta, comprendía sin necesidad de reflexionar todo lo que oía mi oído. A los setenta, siguiendo los impulsos de mi corazón, no transgredía ninguna regla”.
 
Más próxima al original y más concisa, la versión de Anne Cheng…:
 
¡A los quince años, decidí aprender. A los treinta me consolidé en la Vía. A los cuarenta, no albergaba ninguna duda. A los cincuenta, conocía los decretos del Cielo. A los sesenta, poseía un discernimiento perfecto. A los setenta, actuaba en completa libertad sin por ello trasgredir ninguna regla”!.
 
Lo que nos proporciona Confucio bajo la apariencia de una vida de santo es ante todo el itinerario de todo ser humano (…). La sabiduría de Confucio no reside tanto en sus certidumbres como en la conciencia de sus límites. En el umbral de la muerte, el Maestro reconstruye la carrera de un individuo que esperó, luchó y qué contrariado por las circunstancias y vencido por la invalidez de la edad, se exige una explicación.
 
Podríamos traducir igualmente la autobiografía:
 
“A los quince años, tenía mi mente puesta en el estudio. A los treinta, era independiente. A los cuarenta, ya no dudaba. A los cincuenta, conocí mi suerte. A los sesenta, mis oídos se habían hecho a todo. A los setenta, daba rienda suelta a mis pasiones sin exceder jamás la medida”.
 
Imagen de: Taringa! - Inteligencia colectiva 
 
A los quince años es cuando se estudia pero también cuando se imita (…). De joven, Confucio era un alumno atento y estudioso a la escucha de los adultos más instruidos que él, como debe serlo toda persona bien educada. A los treinta años, habiendo adquirido una posición, es ya independiente, y puede juzgar por sí mismo sin el socorro del resto. De acuerdo con las prescripciones fisiológico-sociales que gobiernan las etapas de la vida, es a los treinta años cuando el hombre, en pleno vigor, funda, un hogar –edad estrictamente teórica que no posee más que un valor simbólico, por supuesto-, y puede crear una escuela en la que expresar sus puntos de vista personales. A los cuarenta años, en plena posesión de sus facultades físicas e intelectuales, decide con rapidez y seguridad; es la edad a la que el hombre de origen patricio debe tomar posesión de un cargo. A los cincuenta años, al borde del declive –las sienes comienzan a encanecerse, la vena yang[1] a agotarse en su parte superior-, es dispensando de faenas y trabajos que requieren fuerza física y se le permite apoyarse sobre un bastón en el interior de la casa; incluso si ocupa un alto cargo en la administración, el futuro se halla tras él; puede meditar ya sobre lo que ha sido su vida, pensar en lo que ha acertado y en lo que ha fallado, tiene una idea bastante precisa de la suerte que el Cielo le ha otorgado. En definitiva, para emplear una expresión vulgar, aunque bien clara, en esta edad se sabe que ‹‹la suerte está echada››. Si creemos en el propio Confucio, a los cuarenta años todo está ya decidido (…) oponiendo  los jóvenes, a quienes pertenece el futuro, a los hombres hechos cuyo pasado se sitúa tras ellos, pronuncia esta fórmula: Los jóvenes son temibles. Tienen el futuro delante de ellos para superarnos. Pero, ¿qué tendremos que temer de un hombre que se dirige a la cincuentena sin haberse forjado un nombre? 
 
 
Tomado del libro CONFUCIO de Jean Levi. Capítulo I "LO REAL IMAGINARIO O LA BIOGRAFÍA IMPOSIBLE". Páginas 28 a 31. Editorial TROTTA.
 
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[1] Yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración. 
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