Opinión: 24 de Diciembre. José Gregorio Hernández Galindo

Ha llegado por fin el 24 de diciembre. Para muchos -entre ellos quien esto escribe- es, desde la niñez, la fecha más importante del año, no por los regalos, ni por la fiesta, ni por las tradiciones, ni por la comida especial de la época –todo lo cual, por supuesto, está muy bien, sin ser lo principal-. Lo central, en mi personal criterio, reside en el hecho de conmemorar el milagro más grande en la Historia de la humanidad: nada menos que, como lo creemos los católicos y los cristianos en general, la llegada de Dios a la tierra como un ser humano, con sus debilidades, con sus limitaciones, con sus carencias. Más aún: en medio de la pobreza más absoluta, en un pesebre, expuesto al frío, sin la más mínima atención especializada, rodeado apenas por sus padres y por humildes pastores.
 
El nacimiento de Jesús es la estampa más bella y simbólica que se pueda concebir. Con razón ha sido motivo de tantas obras de arte, y ha emocionado profundamente a tantas generaciones.
 
Ahora bien, son muchos los que, aun siendo creyentes -y desde luego los no creyentes-, opinan que cuanto nos enseñaron en la infancia sobre lo acontecido entonces no es más que una fantasía; una invención a la que se han ido agregando elementos a lo largo de los siglos transcurridos. Que no hay prueba de nada –ni de la estrella, ni del pesebre, ni de los pastores, ni de los reyes magos-, y hace dos años, en uno de sus libros, el Papa Benedicto XVI nos hizo dudar de la existencia histórica de la mula y el buey que, según la tradición, acompañaron al Niño Dios aquel 24 de diciembre.
 
Se ha puesto en duda también la fecha misma, y hasta el año, a cuyo respecto ya hemos escuchado y leído más de una teoría. Año que, de todas maneras y con todas las tesis novedosas que se propaguen, ha marcado y sigue marcando el inicio de nuestra era, y en el cual se funda el calendario que seguimos aplicando. Entre otras cosas, no quiero pensar lo que sucedería si, por atención a tales nuevas teorías, cambiáramos el calendario y concluyéramos que este no es el año 2014 (d. de C.) sino otro.
 
Y, claro está, verdaderos o no, siempre seguiré creyendo en ese gran acontecimiento y en esa hermosa estampa. De los cuales no deberíamos privar a los niños del futuro.  
Modificado por última vez en Martes, 23 Diciembre 2014 13:10
Jose Gregorio Hernandez Galindo

Expresidente de la Corte Constitucional de Colombia y director de la publicación “Elementos de Juicio. Revista de Temas Constitucionales” y la emisora "lavozdelderecho.com".

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