Opinión: YO TAMBIÉN. Por Clara Patricia Montoya Parra Destacado

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YO TAMBIÉN.- La noticia del año sin dudarlo y así lo están reconociendo los medios de comunicación en general corre por cuenta de la valentía de las mujeres que le dieron voz a muchas otras, respecto de conductas masculinas ‘inapropiadas’ que hasta hoy habían sido toleradas, teniendo en cuenta que el dominio en escenarios empresariales, políticos, económicos y familiares –entre otros-, lo retienen los hombres.

La valentía de estas mujeres no es de poca monta, considerando que incluso hasta  el Diccionario de la Real Academia Española conserva como definición del sexo fuerte al conjunto de los hombres y al conjunto de mujeres, lo señala como el sexo débil. Esta debilidad a propósito de conductas inapropiadas de los hombres hacia las mujeres, encuentra su mayor fortaleza en la duda que la sociedad en general defiende, cuando se trata de darle valía a la palabra pronunciada por la mujer mancillada.  

Muchas mujeres y así lo han reconocido a lo largo de este año 2017  -en lo que corresponde a este tipo de denuncias-, han aceptado que no dijeron nada porque era imposible ser escuchadas. Una de ellas incluso llegó a decir que no denunció una conducta incorrecta de un pasajero en un avión porque sabía que le responderían “Mujer, edad mediana, viaja sola: histérica”. Es decir, en este escenario, ella estaba obligada a presenciar que su compañero de silla se masturbara mientras simultáneamente intentaba  deslizar hacia su rodilla una mano o quedarse de pie en un pasillo en un trayecto de 10 horas, ya que contemplar la posibilidad de quejarse con la tripulación, era una opción de antemano fracasada en un vuelo con cupo completo.  

Muchos hombres pero también algunas mujeres -ante este tipo de denuncias-, de forma instintiva e irreflexiva se alineaban del lado de los hombres. En mi opinión la educación y la cultura social son determinantes en este tipo de elección.  Sin embargo,  al año 2017 que está próximo a terminar, le tenemos que reconocer un progreso importante frente a la delación de este tipo de conductas ya que las cosas para hombres y mujeres, nunca volverán a ser iguales. Es verdad que en el pasado se ha tratado de denunciar este desvergonzado acoso sexual, pero la realidad es que sólo hasta este año, la voz de la mujer comenzó a tener eco y la política de “cero tolerancia” de cara a este tipo de comportamientos insoportables se metió para quedarse.

La cara más visible y negativa de esta revolución que algunos llaman femenina –que no lo es[1]-, la lleva el  productor de cine hollywoodense Harvey Weinstein. En su contra se han presentado más de 40 denuncias que hubieran podido pasar inadvertidas, si no fuera porque las denunciantes son mujeres independientes, de carreras brillantes y altísima notoriedad lo que hace imposible que su voz pase desapercibida o sea cuestionada como le estaba sucediendo al resto de las mujeres y, sin duda, como lo han confesado, les estaba sucediendo hasta hace pocos meses, a ellas mismas.

Gracias a ese cambio de actitud, estamos aceptando con firmeza que la conducta ‘inapropiada e irrespetuosa’ del hombre hacia la mujer, tiene que ser condenada. Esta nueva visión del problema, se logró de forma acelerada en tan solo unos meses durante este año 2017 y se lo debemos a estas valientes mujeres que decidieron no callar ni un minuto más, lo que era un secreto a voces en Hollywood. Ríos de denuncias y de comentarios han fluido desde entonces y no hemos parado de leer nuevas y más denuncias contra símbolos masculinos del cine, de la televisión, de la política, del deporte, del periodismo e incluso estamos al tanto que ya se han presentado más de 20 denuncias de acoso sexual contra uno de los más influyentes miembros de la Academia Sueca que designa al Premio Nobel. Las mujeres denunciaron que han sido acosadas, agredidas y violadas por uno de los más influyentes miembros de la escena cultural de Estocolmo.

Miles de mujeres en el mundo son agredidas física y psicológicamente todos los días en una mínima diferencia de segundos. En todos los escenarios los hombres que no ven a la mujer como uno de sus iguales en derechos, la irrespetan. Todas tenemos a ese respecto algo que contar y ninguna podría decir que de su aproximación con algunos del sexo masculino, se pueda salir bien librada.  Nadie está diciendo que no le suceda lo mismo al hombre con la mujer y, sin embargo, desconocer que en la grieta profunda de las relaciones humanas, la peor parte la llevamos nosotras, es pretender tapar la montaña con un dedo.

El año 2017 le dio comienzo a un movimiento nuevo en la vida de todos nosotros, hombres y mujeres. La actriz estadounidense Alissa Milano tuvo la iniciativa de invitar al mundo entero a denunciar, uniéndose por redes sociales mediante el hashtag #Me too# ‘Yo También’. Desde entonces son numerosas las mujeres y algunos hombres que decidieron ponerse la camiseta del movimiento ‘Yo también’ para tratar de evidenciar de esta forma la conducta depredadora de los hombres. En Colombia las mujeres se unieron a la campaña pero nos falta denunciar con nombre propio quienes son esos hombres que ellas dicen las acosaron.

Y, es que de la conducta inapropiada pasamos a los crímenes de género. Para citar tan solo un ejemplo, en España, avanza en estrados judiciales con considerable presión mediática, el juicio contra cinco españoles en edades de 27 a 29 años denominados “La Manada” y que según narra una chica de 18 años,  la violaron, en los Sanfermines de julio de 2016. La historia de la chica es sencilla, creíble, sin artificios y nada hace pensar que las cosas sucedieron de forma diferente, pero una parte de la sociedad le recrimina haber estado ebria y en los Sanfermines[2] donde todo puede suceder. Algunos le censuran que estando de parranda, hubiera tenido la audacia de denunciar y que semejante temeridad, llegue a significar una condena de aproximadamente 25 años para cada uno de estos prometedores jóvenes españoles.  

Denunciar le ha significado a esta chica una tormenta de acusaciones adicionales y de exposiciones machistas de esas que los hombres solo se cuentan y disfrutan en privado, pero que uno de los abogados de la defensa, ha decidido ventilar en público, para lograr de esta forma que la opinión general termine acusando a la chica por bebedera, drogadicta y ligerita en temas sexuales, todo lo cual  nos conduce, llegada la etapa de las condenas, a reprobar en ella, la atrocidad cometida por  los machos, merecedores –ellos sí- de toda consideración.

No obstante y pese a todo lo que le sobreviene derivado de su acusación, que no es poca cosa si aceptamos que la sociedad es -de todos los verdugos, el más implacable-, ella denunció.

Valiente decisión la de esta jovencita española, la de los famosas actrices de Hollywood y las académicas de Estocolmo y, valiente será sin duda, la decisión de denunciar de todas y todos los que vendrán, porque suceda lo que suceda y se diga lo que se diga, a partir de este año 2017, tenemos la obligación de denunciar a todos aquellos hombres poderosos o no que pretenden perpetuar la creencia de que el sexo débil como lo denomina la Real Academia de la Lengua Española, no es digno de respeto.

 

 

 

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[1] Exigir respeto no puede interpretarse como un tema de género. Tanto respeto merece la mujer como lo merece el hombre.

[2] Las Fiestas de San Fermín, popularmente conocidas como sanfermines, son una celebración en honor a San Fermín de Amiens que tiene lugar anualmente en la ciudad española de Pamplona, capital de Navarra.

Modificado por última vez en Jueves, 07 Diciembre 2017 14:57
Clara Patricia Montoya Parra - La Voz del Derecho

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