Opinion (799)


 

JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ GALINDO
Ex Magistrado de la Corte Constitucional




 

Se abre paso en nuestros países una práctica nefasta para el sistema democrático, que con cualquier pretexto, ciudadanos elegidos popularmente sean despojados de sus derechos políticos por decisión de funcionarios administrativos y sin haber sido condenados penalmente. El caso de María Corina Machado en Venezuela, es la última muestra de esta peligrosa tendencia. Ha sido destituida de su cargo como diputada de la Asamblea Nacional para el cual había sido elegida por el pueblo por la determinación, sin fórmula de juicio, adoptada por el Presidente de la misma Asamblea. Éste anuncio además que puede ser inmediatamente detenida porque ha perdido también la inmunidad que le garantiza la Constitución y el funcionario invoca la Constitución, cuando palmariamente la está violando. Se frustra de esa manera arbitraria la decisión del pueblo y todavía decimos los profesores de teoría del estado que la democracia es el gobierno del pueblo, cuando en la práctica, amparándose en una constitución democrática, quienes tienen en sus manos el poder efectivo dejan sin efecto las decisiones populares. Por eso la Convención Americana de Derechos Humanos –Pacto de San José de Costa Rica- establece en su artículo 23 que en cuanto a los elegidos popularmente, la Ley no podrá establecer privación de sus derechos políticos sino por delitos y por determinación de autoridades  judiciales. Pero si María Corina llegara a obtener medidas cautelares, por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, lo probable es que Nicolás Maduro, siguiendo el ejemplo de Juan Manuel Santos, las desacate.


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JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ GALINDO
Ex Magistrado de la Corte Constitucional



El medio ambiente sano es hoy elemento de primer orden como verdadero derecho garantizado en la Constitución y en los tratados internacionales, como que los atentados contra él son atentados contra el género humano, y simultáneamente su sostenimiento y defensa son funciones básicas de la organización estatal.
 
La Constitución declara, en efecto, que todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano, y que es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines.
 
 
Numerosas sentencias de la Corte Constitucional, desde 1992 hasta hoy, han insistido en que el Estado no puede dejar de intervenir para asegurar la preservación del ambiente. De lo cual resulta que, con mayor razón, el Estado tiene prohibido por la Constitución llevar a cabo, él mismo, actividades que dañen o perturben el ambiente, o que amenacen causar o causen daño a la flora o a la fauna.
 
Muy oportuna y  acertada en ese sentido la sentencia dictada por el Consejo de Estado que al anular normas en contrario, ordenó al Ejecutivo abstenerse de continuar la aspersión aérea o fumigación con glifosato, en particular en los parques nacionales naturales, en cuanto ello implica un riesgo potencial para la conservación del medio ambiente.
 
 La lucha contra los cultivos ilícitos se puede adelantar de otras formas, sin perturbar ni amenazar el ambiente. Un fallo muy importante.

Haga click acá para ver el Comunicado de Prensa del Consejo de Estado sobre el Río Bogotá.

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Renuncia a medias.

25 Mar 2014
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Escrito por


 

JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ GALINDO
Ex Magistrado de la Corte Constitucional


El ejercicio de la actividad periodística combinada con el Derecho Público comporta la crítica. No necesariamente negativa o destructiva, pero en un país en el que  diariamente los órganos y ramas del poder público -gobierno, legisladores, jueces, magistrados,  procurador, por ejemplo- han resuelto llevarse de calle la Constitución, las leyes, la jurisprudencia,  los Tratados internacionales, el bloque de constitucionalidad y los derechos de los ciudadanos, y en que la delincuencia en todas sus expresiones usa el Derecho a su acomodo para conseguir beneficios y prebendas,  no se puede escribir una columna, ni hablar en un programa radial sin perplejidad ante los adefesios y sin asomo de crítica. Nuestro talante y nuestras convicciones democráticas nos lo impiden.

No obstante, ante algunas amenazas de cuya seriedad no estoy seguro, he prometido a mi familia, si no eliminar por completo mi sentido crítico, al menos disminuir la intensidad de mis comentarios, en particular los orientados a meter mis dedos en llagas que, según mis allegados, “no me corresponden”,  “no me importan”, y “ni me van ni me vienen”.

Desde luego, no estoy de acuerdo con ese egoísta enfoque, porque considero que, en mi condición de ciudadano, de abogado, de profesor universitario y de analista de la realidad colombiana, lo que pasa en el país, en cuanto tiene que ver con el Derecho Público, no me puede ser indiferente, Y, más todavía, tengo la obligación de decir las cosas en la medida en que las vea, y me será imposible quedarme callado ante ciertas manifestaciones del abuso del poder y de la tendencia actual a manipular el Derecho en beneficio de intereses menores, con enorme sacrificio de los valores y principios democráticos.

Pero al fin y al cabo, no soy depositario de la verdad revelada, y seguramente me habré equivocado muchas veces. Por ejemplo, todo el mundo me dice que la reelección presidencial es buena, o que lo ocurrido en el llamado “caso Petro” ha sido, al contrario de mi opinión, la más clara expresión de juridicidad y la mejor muestra de que nuestras instituciones, nuestro procurador, nuestros tribunales y nuestro presidente conocen y aplican el Derecho libres de presiones e intereses mezquinos, compromisos familiares, propósitos electorales, impedimentos morales o simple ignorancia. Que cometí un error al escribir que el doctor Santos quiere aprovechar la arbitraria destitución del Alcalde para reencaucharse electoralmente en Bogotá, y que por el contrario, al desacatar las medidas cautelares de la CIDH, ha obrado con espíritu generoso y en aras del bienestar colectivo, para que los derechos políticos prevalezcan y se observe siempre el debido proceso. Que el procurador no es abusivo y que está muy lejos de pretender la destrucción de sus contradictores ideológicos o religiosos; que su único propósito era una ciudad limpia y que sus antiguos colegas, los consejeros de Estado, cuyos familiares trabajan en la Procuraduría, se pusieron una venda en los ojos y actuaron imparcialmente. Todo eso me han dicho.

No me han convencido, pero como promesa es promesa, me voy a morder los labios para no decir siempre lo que pienso –me será muy difícil-  y me propongo dedicar mis últimos años a mi primer nieto, que me tiene completamente embrujado, y que, según me parece por sus características, será un personaje de la mayor importancia en el país. Año y medio. Recuerden su nombre: Matías José Hernández Rengifo. Despierto e inteligente, ocupará mis horas de descanso, para que no tenga el abuelo mucho tiempo de criticar.

Pero me conozco, y aquí entre nosotros, amables lectores, les confieso que no estoy seguro de que esta renuncia a la crítica sea absoluta. Es una renuncia a medias.


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Osos en el Caribe.

18 Mar 2014
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Escrito por


John Marulanda
ABOGADO. Consultor Internacional en Seguridad y Defensa.

El Caribe está a miles de millas de distancia de Moscú pero cerca en su estrategia de recobrar  algo de la  tradición imperial zarista.  Tiene el Kremlin en este “mediterráneo de las cien bocas” dos viejos amigos, Cuba y Nicaragua y uno nuevo: Venezuela. Algún académico por estos días convulsos en Ucrania, comparó a Sebastopol con La Guaira en un desafortunado parangón histórico pero en un adecuado aserto geopolítico. Al fin de cuentas eso es la Geopolítica: Poder político, económico y militar en una área geográfica determinada.

La presencia de aprestos militares rusos en el Caribe ha venido ocurriendo sin prisa pero sin pausa.
 
Recapitulemos. En septiembre de 2008 dos bombarderos estratégicos  Tupolev  TU-160, el   ‘Alexander Molodchi’ y el ‘Vasili Senko’,   volaron ida y vuelta entre los aeropuertos internacionales Simon Bolívar en Maiquetía,  y  Augusto Sandino en Managua. En sus vuelos, estos "Black Jack", como los clasifica la OTAN y que pueden estar equipados con cohetes nucleares de crucero  y más de 40 toneladas de bombas, detallaron el nuevo mar nicaragüense y todo el Caribe en general, mientras probaban las capacidades de reacción de la Fuerza Aérea Colombiana a cuyo espacio aéreo entraron “inadvertidamente”. En diciembre del mismo año el barco insignia de propulsión nuclear "Pedro El Grande", el destructor "Almirante Chabanenko" y dos naves de apoyo, atracaron en el puerto de La Guaira y  se pavonearon  orondos  por las costas venezolanas.  
 
Pedro el Grande está equipado con misiles supersónicos P-700 Granit, cargas convencionales, armas antisubmarinas y artillería pesada y el Chabanenko con misiles antibuque Moskit y sistemas de defensa antiaérea, aunque su función principal es la guerra antisubmarina. Por primera vez en la historia,  buques de guerra rusos tocaron costas venezolanas y  por primera vez después de la guerra fría,  visitaron Cuba. Esta  “Ostentación de bandera”  tuvo su más reciente acto  el pasado 27 de febrero cuando atracó en los muelles de La Habana -en donde negocian a puerta cerrada y bajo la tutela castrista el gobierno colombiano y las FARC-  el buque Viktor Leonov CCB-175, nave de la clase Vishnya, especializado en inteligencia técnica. Fuentes bien enteradas informaron que posteriormente el navío militar atracaría en Bluefields, Nicaragua.
Esta última visita, que no sorprende, sería una alerta temprana especialmente para  Colombia que ha denunciado los intereses expansionistas nicas, luego de que en noviembre del 2012, la Corte Internacional de La Haya le quitara cerca de 90  mil kilómetros cuadrados de mar y se los entregara a un habilidosos Daniel Ortega.
 
El arribo del buque de inteligencia técnica,  estuvo antecedido por el anuncio de la renovación de los votos de amistad entre Nicaragua y Rusia, quienes ejercerán soberanía a dos manos en el recien adjudicado mar a la nación centroamericana. Ya el congreso nicaragüense había autorizado el ingreso de tropas, naves y aeronaves militares de Rusia con el fin de realizar operaciones antinarcóticos conjuntas en los espacios marítimos delimitados por La Haya. Además, el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú,  anuncio el interés ruso en la construcción  de bases navales en  Cuba, Nicaragua y Venezuela y  la edificación de un centro de entrenamiento antinarcóticos cerca a Managua. Y ni que decir de Venezuela.
A raíz de la visita a la Guaira en agosto del año pasado del crucero lanzamisiles Moskva, buque insignia de la Flota rusa en el mar Negro, Maduro, con su  avinagrada verborrea revolucionaria, confirmó vociferante que su gobierno aumentará la cooperación técnico-militar con Rusia. Cooperación que es en realidad un negocio: el chavismo ha gastado más de 12 mil millones de dólares  en armamento ruso, dentro de una negociación petrolera de más de 20 mil millones de dólares. Un rápido vistazo al arsenal ruso de este país no deja de sorprender y, por supuesto, de preocupar: aviones cazabombarderos Sukhoi-30,  tanques T-90, T-72M y S-25, vehículos blindados BMP y BTR, misiles TOR, S-125 Pechora, S-300 e Igla, lanzacohetes múltiples BM-21, BM-30, cañones de 155 mm  Msta-S, helicópteros de ataque MI-35, submarinos de la clase Amur y más de 100 mil fusiles AK-103.
 
El presupuesto real de Defensa creció un 12.4% durante 2013 según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. Armamentismo ¿Para un conflicto contra quién? ¿Para enfrentar los marines norteamericanos cuando desembarquen? ¿Para frenar la desbordante tasa interna de homicidios? ¿Para desmantelar las rutas del narcotráfico? ¿Para detener al  expresidente colombiano Alvaro Uribe y sus huestes paramilitares que invadirán Venezuela?
 
Los rusos lidian por restablecer su alicaída influencia en sus fronteras occidentales a través de la “Unión Euroasiática” y de mantener su injerencia en Crimea al mejor estilo soviético: enviando tropas. Y cual merodeadores corsos, venden armas a los emproblemados gobiernos comunistas del Caribe ( A Perú también le vendieron y le venden aviones de combate). Todo esto en tanto el gobierno de Obama mira para otros mares y otros continentes, haciendo de nuevo un mutis a los “amigos” del patio trasero norteamericano. Geopolítica, es el nombre del juego.
 
Y mientras los rusos medran por El Caribe apoyados en el Eje Managua, La Habana, Caracas, los chinos se desbocan en tierra firme. Saben que Latinoamérica  tiene más de ¼ de la tierra cultivable, el 10% de las reservas de petróleo y más del 40% de los yacimientos de cobre y plata en el mundo. Apetitoso manjar débilmente manejado por castas políticas veniales, núcleos económicos corruptos y camarillas revolucionarias autócratas y analfabetas.
 
Del anterior mapa se pueden bocetar varios escenarios. He aquí uno: 1. Nicaragua continuará con sus ambiciones expansionistas, buscando ahora arrebatarle San Andrés y Providencia a Bogotá. 2.  Rusia apoyará militarmente a Nicaragua, con la excusa de la guerra contra el narcotráfico en El Caribe, que tal como lo advirtió quien esto escribe, está viendo una creciente actividad ilegal debido a la incapacidad material de Nicaragua para controlar su nuevo mar; 3.  Ante cualquier plante militar colombiano en el Caribe, que contaría con el soporte, al menos solidario, de la OTAN,  Venezuela apoyará a Nicaragua con lo que tiene: armamento ruso y La Habana, por supuesto, con el chantaje continuo de los diálogos con las FARC. 4.  Los rusos, ni más faltara, apoyarán a Nicaragua, Venezuela y Cuba con presencia, en el mejor de los casos, de sus buques y aviones, argumentando la solicitud de colaboración por parte de los gobiernos comunistas o la necesidad postventa de apoyo logístico. De paso le envia un tit for tat a US en referencia a lo que esta sucediendo en Ucrania. 5.  EEUU, tímido en asuntos de guerra por estas calendas, continuará con su tradicional desdén hacia cualquier escaramuza fronteriza en el Caribe. Siria, Afganistán, Irán, Corea del Norte, China son más importantes para su estrategia geopolítica global. 6. ¿Una moderna edición de la guerra fría entre Occidente y Rusia, que pareciera brotar de una putiniana ambición geopolítica que se extendería hasta las fronteras norteamericanas en El Caribe y de la “ingenuidad”, al decir del senador McCain, de Obama?.
 
Una merma de la institución militar colombiana como consecuencia de la negociación en Cuba con el cartel de las Farc, un descomunal aparato militar venezolano, la acción desbordada del G2 cubano en el área y una calculada avidez territorial  nicaragüense, son todos los elementos necesarios para una ebullición de las cálidas aguas caribeñas.
 
Ojalá y este escenario se disuelva entre los urgentes problemas internos, especialmente económicos, que enfrentan Venezuela y Cuba en particular, el desbarajuste  político del socialismo del siglo 21 y la decadencia de sus falsos profetas, lo cual se puede oler en el ambiente.
 
Queda sobre el tapete la excusa que válida todos las especulaciones anteriores: el narcotráfico, negocio que deja la mayoría de sus ganancia en los Estados Unidos en donde grandes bancos lavan el dinero que genera muerte y corrupción al sur del rio Bravo.
 
Tanto Ortega como Maduro lucieron orgullosos la beskozirka (gorro marinero) cuando los buques de guerra rusos llegaron a sus puertos. Y esto puede ser una alerta temprana de lo que la centenaria irresponsabilidad de nuestros pintorescos caudillos tropicales puede generar.
 
El Bieliy (Oso) ruso husmea en El Caribe mientras hinca su garra en Crimea.


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