LEÓN TOLSTOI[1]

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El conde León Tolstoi (1828-1910), en su obra “Resurrección”, describe cómo se desarrolló un juicio que terminó con un veredicto absurdo del jurado –de condena a trabajos forzados a una persona inocente- a causa de un simple error técnico, el olvido de una alegación-, lo que lleva a que en la obra se diga lo siguiente:
“Cuenta Rabelais que un jurista que había sido llamado a decidir un proceso, después de haber enumerado un montón de artículos de la ley y haber leído veinte páginas de incomprensible rutina jurídica, propuso a sus colegas echar a suertes el resultado. Si los dados daban un número par, tenía razón el acusador; si, por el contrario, el número era impar, tenía razón el acusado”[2]
Este episodio de la citada novela se acerca mucho a lo vivido por el propio Tolstoi en el verano de 1866, y narrado de la siguiente manera por S.J. Arbatoff:
“En el verano de 1866 ocurrió en la vida de Tolstoi un acontecimiento que conmovió profundamente su alma. Dos oficiales lo visitaron vivamente excitados, y le contaron que a un soldado llamado Schibunin, debido al cruel trato que le dispensaba su capitán, había perdido la paciencia y le había abofeteado. El soldado fue llevado ante el Tribunal Militar. Los oficiales rogaron a Tolstoi que en su calidad de abogado se hiciera cargo de la defensa del acusado. Tolstoi la aceptó in mediatamente pero no consiguió nada ante el Tribunal. Poco después de haber pronunciado la sentencia Tolstoi dirigió una solicitud al zar solicitando el perdón del acusado. Esta solicitud la trasmitió por mediación de su tía, que era dama de honor de la Corte, rogándole que intercediera personalmente cerca del zar.
Sin embargo, debido a las prisas, Tolstoi cometió un error irreparable. Olvidó mencionar en la solicitud el lugar donde estaba estacionado el regimiento en el que había ocurrido el accidente. La instancia, debido a su descuido, no llegó a manos del zar, y el soldado Schibunin fue fusilado”.
[1] Ver en Maestros Rusos. Novelas – relatos – teatro. Tomo I. Ed. Planeta. , 4a edición. Barcelona, 1962, p 1493
[2] Ver introducción al libro citado en nota anterior, p CVI. Incluso Arbatoff señala que en “Resurrección”, Tolstoi se nos presenta con el nombre de Nekhludov (p CXVIII), y a través de éste se expresan algunos pensamientos que lo atormentaron, y que guiaron su conocido pensamiento contra el sistema.