"Llamamos perverso a un hombre que, no contenido por fuerza alguna exterior, no desperdicia ocasión, de obrar injustamente. Según nuestra definición de la injusticia, esto quiere decir que semejante hombre no se limita a afirmar su voluntad de vivir tal como se manifiesta en su cuerpo, sino que lleva a negarla en otros individuos" (…) "La intensidad del deseo de vivir es excesiva en tal individuo y rebasa la mera afirmación de su propio cuerpo; su conocimiento, sometido exclusivamente al principio de razón y preso en el principium individuationis, se atiene tercamente a la distinción que este último establece entre su cuerpo y el de los demás, procurando su bienestar, sin importarle el ajeno, y considerando a los demás seres como extraños a él y separados de su individualidad por un abismo, o mejor, como si fueran fantasmas y no seres reales. Estos elementos constituyen la base del hombre perverso." (…) "La naturaleza se contradice directamente a sí misma según hable desde un punto de vista individual o desde uno general, desde dentro o desde fuera, desde el centro o desde la periferia. Su centro lo tiene en cada individuo, pues cada uno es toda la voluntad de vivir. De ahí que, aun cuando ese individuo sea tan sólo un insecto o un gusano, la naturaleza habla desde él diciendo: Sólo yo soy todo en todo; lo único que importa es mi conservación y todo lo demás puede irse a pique, al no ser propiamente nada. Así habla la naturaleza desde el punto de vista particular, o sea, desde la autoconciencia y sobre eso descansa el egoísmo de todo ser vivo."