Pero hay una pregunta que resulta inevitable cuando vemos el daño que producen quienes viven al margen de la ley: ¿qué ocurre con quienes asesinan, secuestran, desplazan, extorsionan, trafican drogas y utilizan la violencia para someter a la sociedad? ¿pueden ser tratados como humanos?
¿Son seres humanos? Sí. ¿pueden ser tratados como humanos? Aquí está el dilema. Precisamente por ser “humanos”, aunque hayan cometido los peores delitos, siguen teniendo derechos humanos. Lo que no pueden pretender es que esos derechos se conviertan en una licencia para delinquir, ni en un escudo contra la acción legítima de la justicia.
El Estado tiene la obligación de perseguir a los criminales, capturarlos, procesarlos y sancionarlos conforme a la Constitución y la ley. Los narcoterroristas no pueden exigir impunidad en nombre de los derechos humanos. Tampoco pueden pretender que el Estado renuncie a su deber de proteger a millones de ciudadanos inocentes.
La diferencia debe ser clara: una cosa son los derechos humanos y otra muy distinta la impunidad.
Quien asesina debe responder, quien secuestra debe responder, quien desplaza y aterroriza a una población debe responder. Y quien se apropia de los recursos destinados a la salud, la educación o el bienestar de los más necesitados también debe responder por sus actos.
Los derechos humanos no pueden utilizarse para proteger al delincuente de las consecuencias jurídicas de sus propias acciones.
Colombia necesita recuperar la autoridad. La fuerza pública debe perseguir al criminal y proteger al ciudadano.
La verdadera defensa de los derechos humanos comienza por proteger la vida y la dignidad de quienes cumplen la ley y trabajan honestamente para sacar adelante a sus familias.
Los derechos son para todos; las responsabilidades también.
En una sociedad democrática nadie está por encima de la ley. Ni el criminal, ni el corrupto, ni el poderoso, ni el gobernante. Los derechos humanos deben tener límites y los asesinos criminales narcoterroristas no pueden pretender ser sujetos de derechos humanos, estos solo les pertenecen a los humanos y no a quién actúa como bestia cometiendo actos atroces, por eso considero que los criminales que actúan como animales despiadados deben ser perseguidos hasta su captura o ser dados de baja.
Porque defender los derechos humanos no significa defender al delincuente de la justicia. Significa defender una justicia capaz de perseguir al delincuente sin dejar de ser justa, pero para que puedan exigirse derechos humanos se debe actuar como uno, a los inhumanos no les aplican.
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