Calígula de Albert Camus

“El tesoro tienen un poderoso interés. Todo es importante; ¡las finanzas, la moral pública, la política exterior, el abastecimiento del ejército y las leyes agrarias! Todo es fundamental. Escúchame bien, imbécil. Si el tesoro tiene importancia entonces la vida humana no la tiene. Eso está claro. Todos los que piensan como tú deben admitir este razonamiento y considerar que su vida no vale nada, ya que para ellos el dinero lo es todo. Entretanto, yo he decidido ser lógico, y, como tengo el poder, veréis lo que va a costaros la lógica. Escúchame bien. Primera Fase: todos los Patricios, todas las personas del Imperio que dispongan de cierta fortuna, pequeña o grande, es exactamente lo mismo están obligados a desheredar a sus hijos y a testar de inmediato a favor del Estado. 
 
Conforme a nuestras  necesidades haremos morir  esos personajes siguiendo el orden de una lista arbitrariamente establecida. Llegado el momento podremos modificar ese orden, siempre arbitrariamente. Y heredaremos. El orden de las ejecuciones no tiene, en efecto, ninguna importancia. O, más bien, esas ejecuciones tienen una importancia idéntica, lo que significa que no tienen ninguna”.
 

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Calígula, escrita por el francés (nacido en Argelia) Albert Camus, es una obra de teatro en cuatro actos publicada en el año 1944.
La obra está basada en hechos reales acaecidos bajo el mandato del Emperador Calígula y específicamente lo sucedido el 24 de enero del año 41 cuando el Emperador, es asesinado por conspiradores pretorianos y senadores romanos.
 
 Albert Camus,  narra la profunda depresión  a la cual llegó el emperador cuando se enteró de la muerte de su amada Drusila y el desprecio que fue desarrollando hacia los valores humanos, reflejado en las equivocadas decisiones que tomó para administrar económicamente al imperio.
 
El dolor por la muerte de su hermana y amante, lo llevó a concluir que la vida no tiene importancia: “los hombres mueren y no son felices” expresará Calígula y añadirá que “En verdad es duro ver morir hoy lo que ayer estrechábamos en los brazos”.
Albert Camus resumió  su obra de teatro “Calígula” en el año 1957, en los siguientes términos:
 
Calígula, hasta entonces príncipe relativamente amable, se da cuenta cuando muere Drusila, su hermana y su amante, de que "los hombres mueren y [...] no son felices". Desde entonces, obsesionado con la búsqueda de lo absoluto, envenenado de desprecio y horror, intenta ejercer, a través del asesinato y la perversión sistemática de todos los valores, una libertad que finalmente descubre que no es buena. Rechaza la amistad y el amor, la solidaridad humana sencilla, el bien y el mal. Toma la palabra los que le rodean, les empuja hacia la lógica, nivela todo lo que está a su alrededor por la fuerza de su negativa y por la furia de la destrucción que conduce su pasión por la vida.
 
Pero, suponiendo que la verdad sea revelarse contra el destino, su error consiste en negar a los hombres. No se puede destruir todo sin destruirse a sí mismo. Por eso Calígula desaloja a todos los que le rodean y, fiel a su lógica, hace lo necesario para armar a aquéllos que finalmente lo asesinarán. Calígula es la historia de un suicidio superior. Es la historia del más humano y más trágico de los errores. Infiel a los seres humanos debido a la excesiva lealtad a uno mismo, Calígula consiente en morir después de darse cuenta de que no se puede salvar solo y que nadie puede ser libre si es en contra de otros".                            

 

Modificado por última vez en Viernes, 18 Julio 2014 07:23
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