Cine y Derecho: "El Juez". Clara Patricia Montoya Destacado

Película norteamericana dirigida por David Dobkin y protagonizada por Robert Downey Jr., Robert Duvall y Billy Bob Thornton. El film nos ubica en el drama vivido por un padre y un hijo que a su vez resultan envueltos en un caso jurídico donde el hijo es el abogado de la defensa y el padre, el acusado de asesinato en primer grado. 

 

Hank Palmer (Robert Downey Jr.) es un abogado prestigioso e insensible que –según sus colegas- no respeta la ley.
 
La película comienza con la pregunta formulada -durante el receso de una audiencia preliminar-, por parte del abogado de la contraparte -en un caso cualquiera-, al abogado Hank Palmer: ‹‹¿Qué se siente saber que cada persona que representas es culpable?›› pregunta a la que Palmer, le responderá: ‹‹Bien. La gente inocente no puede pagarme››. Acto seguido se reactiva la audiencia preliminar, pero será suspendida por petición del abogado Hank Palmer cuando recibe un menaje a su celular con la noticia de la muerte de su madre.
 
Este hecho lo obliga a emprender un viaje de regreso al pueblo del Estado de Indiana donde nació y que dejó abandonado muchos años atrás, entre otras razones, porque detestaba la vida al lado de su frio e inexorable padre, el Juez del tribunal del pueblo Joseph Palmer interpretado por Robert Duvall.
 
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El encuentro entre el padre y el hijo es distante; es claro que no existe ninguna relación –al menos exterior- de cariño entre los dos, pero finalmente el abogado se encuentra en el pueblo sólo y únicamente para asistir al funeral de su madre. Y, efectivamente resulta extraña la frialdad que los separa, si tenemos en cuenta que de los tres hijos Hank Palmer fue el único que continuó el legado de su padre al estudiar leyes. No obstante, poco a poco comprenderemos las razones del padre al poner entre él y su hijo, esa distancia afectiva.
 
Este será uno de los dilemas vividos por los protagonistas de la película que se irá resolviendo de forma simultánea a medida que avanza el juicio que se convertirá –sin duda- para el abogado, en el gran caso de su vida profesional.
 
Pues bien, sobre el Juez Joseph Palmer recae la sospecha del asesinato en primer grado de un hombre que en el pasado fue absuelto en juicio por el propio Palmer y que en libertad terminó matando de forma violenta a una joven de 16 años. Este asunto se convirtió en el más grande error de la carrera profesional del Juez.
 
Las dudas se siembran en Palmer hijo, cuando llega a la casa de su padre y en un momento de curiosidad abre la puerta del garaje y descubre que el carro del Juez –como lo llama respetuosamente- está golpeado en su parte delantera; y las incertidumbres aumentan cuando el alguacil del condado le informa al abogado que sobre su padre existen serias dudas de haber cometido un crimen.
 
Y, poco a poco, para el abogado hábil y astuto defensor de culpables, va quedando claro que efectivamente su padre el Juez del Tribunal con más de 42 años en el mismo puesto, mató una persona. Pero ¿por qué? El Juez Palmer fue un defensor de la rectitud en el actuar y de hecho la educación estuvo excedida de valores y principios. ¿Qué lo llevó a matar al ex convicto que una vez absolvió y que lo llevó a perder autoridad en su oficio de juzgador imparcial? En un momento de fuerte discusión entre los dos, el hijo le reprochará al padre: ¡se trata del más grande error de tu carrera y casualmente lo arrollas!.
 
Imagen de: FilmAffinity 
 
 
 
La película nos lleva al redescubrimiento de la relación padre hijo; a la verificación de la condición emocional del padre ante la muerte de su esposa –insustituible amiga y compañera-; al estado de salud del padre que longevo está atrapado por el alzhéimer y el cáncer, condiciones que quiere ocultarle a todo el pueblo en su afán de no perder credibilidad ante los ciudadanos; y a los valores que maneja el abogado cuando defiende un culpable. Pero sobre todo, nos llevará a reflexionar sobre estrategias de litigio; manipulación de miembros de jurados de conciencia en los Estados Unidos donde la figura continua vigente; la diferencia entre el delito doloso y culposo; y, el afán del abogado por obtener absolución para su cliente.
 
Vale la pena resaltar que Hank Palmer encontrará en la posición de su cliente, el Juez del Tribunal, su mayor obstáculo. Se trata de un culpable que quiere ser condenado pese a la habilidad y brillante defensa de su hijo.
 
Hank Palmer va reuniendo las pruebas y se da cuenta que contra su padre existen demasiadas evidencias; todo parece indicar la presencia de una intención dolosa en la comisión del crimen y a Hank le inquieta saber que su padre terminará el resto de su vida preso. No obstante le dirá a su padre: “Ambos sabemos que no lo arrollaste intencionalmente: Si ganamos la empatía del jurado, nunca te condenarán”.
 
Pero el Juez, que no comulga con las prácticas habilidosas de su hijo y claramente parece no entender la dimensión de lo sucedido -ni siquiera recuerda haber arrollado a la víctima-, rechazará inicialmente los buenos oficios de Hank como abogado defensor y nombrará uno del pueblo sin mayor experiencia en defensa de causas penales. A su entender: “Fue un accidente. Punto”, “Un abogado decente podría argumentar esto fácilmente y con ‹‹decente›› me refiero a honesto”.
 
 
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La defensa del juez en la audiencia preliminar, gracias a la contundencia de las pruebas, se complica; y, tal y como lo anticipó el abogado Palmer, el padre enfermo será condenado por asesinato doloso en primer grado si no es asumida la defensa por un abogado conocedor de la ley en materia penal y el manejo de la selección de los miembros del jurado de conciencia. Por esta razón y muy a pesar del Juez; Palmer hijo, reasume el poder y defiende a su padre. Sin embargo, la tarea profesional se sobrelleva con demasiada dificultad.
 
El Juez le dirá a su hijo: “Prefiero morir en la cárcel que ser recordado así” y el hijo apoderado de su papel de abogado le reprocha esa actitud “No puedo ayudarte sino me dejas hacer mi trabajo”.
 
Cuando le pide que preparen la declaración, el padre se muestra renuente, argumentando que “No necesita prepararse” muy a pesar de que el hijo le advierte “Nunca has sido testigo. Jamás has estado en ese asiento”.
 
Modificado por última vez en Miércoles, 11 Mayo 2022 15:54
Clara Patricia Montoya Parra

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