En el primer caso, el abogado recién graduado presentó una solicitud de revisión fundamentando sus argumentos en cinco resoluciones judiciales inexistentes. En el segundo caso, el profesional (un procurador) sustentó su memorial utilizando cuarenta y cinco citas legales falsas o incorrectas haciendo referencias a autoridades que no se encontraban registradas en ningún documento. El abogado practicante manifestó no haber utilizado herramientas de inteligencia artificial; sin embargo, su declaración fue refutada. En el segundo caso, el profesional admitió que había fundamentado su actuación en tecnologías de inteligencia artificial.
PAUTAS MENCIONADAS POR LA SENTENCIA QUE MARCAN UN PRECEDENTE.
Las herramientas de inteligencia artificial pueden generar información falsa que parece creíble, como citas o casos inexistentes, así como datos correctos pero desactualizados o sesgados. Información engañosa sobre la ley o cómo podría aplicarse o cometer errores facticos.
La sentencia establece que los profesionales del derecho pueden usar inteligencia artificial, pero deben verificar la información presentada y asumir las consecuencias si no lo hacen. La IA es una herramienta de apoyo que no puede reemplazar ni sustituir el criterio profesional. “Todos los representantes legales son responsables de los materiales que presentan ante el tribunal y tienen la obligación profesional de asegurar que sean precisos y apropiados”.
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